Casa de Alejandro Palomas
Confieso que tengo una adicción: leer a Alejandro Palomas . Disfruto con todo lo que escribe, hasta cuando lo hace en un pie de foto. Por eso, no es de extrañar que con “ Casa ” haya gozado muchísimo. Pero es que además ha conseguido hacerme viajar en el tiempo. Me ha llevado a aquellos sábados de mi infancia en los que visitaba la casa de mi abuelo Manolo. Él era ciego a causa de un accidente de tráfico, y mi gran misión era leerle la quiniela infinitas veces hasta sabérsela de memoria para que él los domingos pudiera seguir sus aciertos escuchando los partidos de fútbol en el transistor. Leer las tiernas conversaciones entre Mika y su abuelo Tadeo ha sido volver a esa sensación de amor abuelo-nieta que viví en mi infancia. "Casa" es uno de esos libros en los que entras una tarde y, de repente, descubres que la oscuridad te envuelve porque ya ha anochecido. Las horas pasan tan dulcemente que ni te das cuenta. Siempre he creído que escribir desde la mente de una niña de si...