Mis tardes en el pequeño café de Tokio de Michiko Aoyama
Mi última lectura ha sido Mis tardes en el pequeño café de Tokio, de Michiko Aoyama, y no dejo de pensar en el momento exacto en que este libro llegó a mí. Estaba preparando el equipaje para pasar una semana en un retiro de meditación. Aquella misma mañana había terminado mi lectura anterior, así que tocaba elegir qué obra me acompañaría en esos días lejos de casa. Siempre intento tomarme ese momento con calma, sin prisas; me gusta disfrutar del ritual de la elección. Esta vez, sin embargo, sentí que no era yo quien escogía el libro, sino que era él quien, de algún modo, venía a buscarme. Lo tenía desde que llegó como regalo el día de Sant Jordi en mi pila de pendientes. Es curioso cómo algunas historias te encuentran justo cuando las necesitas. En este caso, fue su evocadora portada la que terminó de acercármelo, chica que escribe en una cafetería, taza humeante y gato, una imagen irresistible. Se trata de una ilustración de colores suaves: un gato blanco observa a una mujer que ...