Entre hilos de silencio de Pilar Muñoz Álamo

 


La historia nos traslada a una cena familiar de Nochevieja, concretamente la última noche de 1999. Es un encuentro intenso, de esos donde se rompen muchos de los silencios que los miembros de la familia llevaban años guardando.

En la novela de Pilar Muñoz, "Entre hilos de silencio" recorremos, a través de dos líneas temporales,  la vida de la protagonista, Esperanza, una mujer que ahora ronda los setenta años pero que vivió la Guerra Civil siendo una niña. Su infancia en Pozoblanco quedó marcada por la tragedia: su padre es asesinado. Casi paralelamente, su vida cambia cuando conoce a Isabel, una chica del bando republicano con una visión del mundo mucho más progresista y totalmente opuesta a la suya. Esta amistad despierta en Esperanza un universo de sensaciones y realidades nuevas que desconoce y la atraen irremediablemente. El problema es que seguir el camino que le inspira Isabel implica romper con el destino que su familia esperaba de ella, y cuando llega el momento de decidir no tuvo las fuerzas necesarias para dar el salto.

De vuelta a la noche de las uvas, la familia vive su propia "campanada". Todas las dudas y conflictos internos que Esperanza ha silenciado durante décadas salen a la luz, decidida por fin a defender lo que dicta su corazón. Para ella es un reto enorme, pero también se convierte sin proponérselo en un espejo y un impulso para su nieta Luna, que ha ido a refugiarse a su casa buscando compartir sus propios anhelos y deseos de futuro. Luna desea compartir la vida con la mujer que ama.

En la trama del pasado, Pilar Muñoz ha construido unos personajes femeninos que reflejan muy bien las distintas realidades que vivían en la época. Conocemos bien a Isabel y su madre, que encarnan a esas mujeres que, con la llegada de la dictadura, vieron cómo se esfumaban los logros y libertades que habían alcanzado. Por otro lado, están las que simplemente resistían el chaparrón, tanto fuera como dentro de casa. Y en medio de todas está Esperanza, con un mar de dudas, entre descubrimientos y renuncias personales.

Un detalle precioso de la novela es cómo aparece la costura, una actividad muy de la época, pero aquí tratada como refugio de la sororidad. El taller que organizan Esperanza e Isabel es, en realidad, una tapadera perfecta para que un grupo de mujeres puedan reunirse, apoyarse, leer y, en muchos casos, aprender a leer juntas.

Los hombres de la historia, aunque tienen un papel más secundario, están igual de bien perfilados y despiertan en el lector múltiples sensaciones según el rol que representan.

La forma de escribir de Pilar es muy cercana y acogedora. Te sitúa perfectamente en los escenarios y hace que empatices o rechaces a los personajes con facilidad. Confieso que, en los momentos clave de su madurez, las decisiones de Esperanza desesperan un poco; te entran ganas de zarandearla para que despierte y se dé cuenta del peso que van a tener en su vida sus renuncias.

La novela invita a reflexionar sobre cómo de diferente era el rol de la mujer según el bando que ocupaban, y cómo los derechos sociales que parecían consolidados para la mujer durante la República desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos con la dictadura. 

Con ello la novela te obliga a reflexionar lo frágiles que pueden ser los avances sociales conseguidos según el régimen que gobierne.

Al final, regresamos a esa Nochevieja de 1999 donde todo se destapa, mostrándonos tanto el camino que se ha avanzado como todo lo que aún queda por recorrer en el respeto y los derechos del colectivo LGTBI. 

En definitiva, una historia entrañable, de lectura muy amena y que deja un buen sabor de boca.

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