El aire quema de Mónica González Inés

 


“El aire quema” es una lectura en la que Mónica González Inés consigue hacerte sentir mucho más que la ansiedad de Lúa, la protagonista de la novela. 

Lúa es una mujer que ha llevado la autoexigencia hasta un límite insostenible. Necesita de la química para mantenerse en pie y seguir dando más de lo que a cualquier ser humano le debería estar permitido. Es una publicista premiada, admirada socialmente y encarnación de lo que solemos entender, de una forma bastante superficial, como una mujer de éxito.

Todo empieza a resquebrajarse cuando comete un error irreparable mientras conduce. A partir de ese momento, siente la necesidad de construir una máscara para protegerse y sostener la imagen que cree que esperan de ella quienes la rodean. Pero las máscaras suelen tener fecha de caducidad. La escritora nos introduce en el atormentado pensamiento de Lúa.

La sensación de fracaso, tanto profesional como familiar, no tarda en aparecer y el mundo de Lúa comienza a derrumbarse. Su entorno entra en conflicto y la autora aprovecha ese momento de fractura para añadir una nueva capa de caos: los fantasmas de la infancia y la juventud de la protagonista regresan con fuerza. De repente, todo aquello que parecía representar el éxito deja de tener valor. Ni el reconocimiento profesional que está a punto de recibir en el Festival Cannes Lions, ni la gran casa que va a estrenar, ni siquiera el bolso Birkin de Hermès que cuelga de su brazo son capaces de sostenerla.

Mientras leía no dejaba de preguntarme cuánto de éxito hay realmente en una vida construida sobre la apariencia o la necesidad constante de demostrar que todo va bien.

Precisamente esa reflexión sobre qué significa triunfar en la vida es uno de los debates que propone la novela. También lo son el papel de la mujer en entornos laborales extremadamente exigentes, la maternidad, la culpa, los errores personales, las heridas del pasado y el miedo a perder la posición social que tantas renuncias ha costado.

La ansiedad de Lúa traspasa el papel. El ritmo de la trama es trepidante y por momentos transmite la sensación de estar leyendo un muy buen thriller psicológico. Donde cualquier cosa puede pasar. La autora consigue algo que no siempre resulta fácil: que entremos en contradicción con el personaje. Hay momentos en los que Lúa provoca rechazo por lo que representa o por las decisiones que toma, pero al mismo tiempo resulta imposible no acercarse a ella y sentir cierta empatía al ver cómo la mentira que ha construido para sobrevivir acaba convirtiéndose en una trampa de la que no es consciente.

La escritura de Mónica González Inés tiene una fuerza notable. Es una novela que activa emociones constantemente y que mantiene una sensación de urgencia muy difícil de esquivar. Quizá por eso llegué al final con un estridente "xof". Me explico, entiendo perfectamente el desenlace y creo que probablemente era uno de los buenos finales posibles para esta historia. Sin embargo, no terminó de acompañar la intensidad emocional con la que yo había recorrido todo el camino junto a Lúa. No cerró del todo la historia. Es un final que deja mucho debate abierto.

Me parece una novela psicológica exuberante y muy recomendable para quien quiera adentrarse en una historia sobre la autoexigencia, la culpa, el miedo y el peso de las expectativas. De esas lecturas que pueden gustar más o menos, pero ante las que resulta muy difícil permanecer indiferente.


CURIOSIDADES

https://www.instagram.com/p/DeFTTaJjGzs/?img_index=7  y en este post de Instagram de la cuenta de Mónica nos explica detalles o curiosidades de su libro, además de explicarnos porque escogió ese final que a mi me provocó el “xof”


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