Belleza roja de Arantza Portabales


Belleza roja”, de Arantza Portabales, ha sido una novela perfecta para sacar mi ánimo lector del bache en el que me encontraba. Venía de una etapa en la que ninguna historia conseguía atraparme y había tenido que abandonar varios libros por falta de conexión. El thriller suele ser mi género comodín para estas situaciones, así que opté por esta novela con la esperanza de romper el desapego lector, y el objetivo se ha cumplido con creces.

El título de la novela guarda una estrecha relación con la impactante escena del crimen. Entre los protagonistas hay artistas —dedicados a la pintura y la escultura— y el cuerpo sin vida de Xiana aparece en un escenario que simula una pintura, un inmenso charco de sangre que evoca una de las obras de su abuela artista. 

Portabales nos presenta a una pareja de policías encargados de investigar el asesinato de la joven Xiana. Ocurre una noche de San Juan, mientras se celebra el solsticio de verano con una cena en el jardín, seis personas están presentes. El asesino, se cree que inevitablemente, es uno de los asistentes. La atmósfera recuerda a las mejores novelas de Agatha Christie: todos son sospechosos y cualquiera tuvo la oportunidad. La policía debe descubrir el motivo y, a medida que avanza la investigación, cada personaje irá desvelando un pasado que podría justificar el asesinato de Xiana Alén, hija de los dueños de la casa.

Los personajes están perfectamente definidos; ninguno es simple o predecible, todos arrastran historias complejas. El lector dispone de la misma información que la policía, lo que permite jugar a adivinar la identidad del asesino y cambiar de sospechoso en cada capítulo. Se mantiene un ritmo ágil con capítulos breves que mantienen la intriga hasta llegar al sorprendente desenlace.

Esta novela es la primera de una saga protagonizada por el inspector Abad y su compañera Barroso, quienes volverán en futuras entregas. Sin embargo, el único “pero” que encuentro está en la relación entre ambos investigadores. Conforman una pareja peculiar. Ambos arrastran pasados dolorosos que influyen en la complicada relación sentimental que inician, que se ve marcada además, por la dificultad de compaginar lo profesional con lo personal. La autora ha dejado esta relación en el aire, claramente con la intención de desarrollarla en próximas novelas. Podría ser el motivo por el que no he acabado de conectar con el policía Abad.

Me gustaría destacar como punto fuerte las oscilaciones en el ritmo narrativo y la habilidad de Portabales para dirigir mis sospechas hacia distintos personajes según avanza la investigación. Es admirable cómo logra mantener la atención y la tensión hasta la última página, cumpliendo con creces lo que se espera de un buen thriller: mantener al lector pegado al libro.

En definitiva, “Belleza roja” ha conseguido lo que muchas novelas prometen: devolverme el placer de la lectura en un momento de sequía lectora. La capacidad de Arantza Portabales para mantener la tensión y sorprender hasta el final me deja con ganas de seguir leyendo las próximas aventuras de Abad y Barroso, con la esperanza de ver cómo evolucionan sus personajes y cómo la autora sigue jugando con nuestras emociones.

El ambiente artístico y la atmósfera de misterio aportan frescura y originalidad, alejándose de los tópicos del género. Sin duda, “Belleza roja” es una apuesta segura para quienes buscan una novela absorbente y bien construida.



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