Un momento de ternura y de piedad de Irene Cuevas


Un momento de ternura y de piedad
de Irene Cuevas, me llamó la atención la portada de este libro, y más aún cuando leí un comentario sobre “el oficio” de la protagonista. Puede parecer una justificación, no?

Una historia donde el personaje principal (no sabemos su nombre) cuida de su madre internada en un psiquiátrico para evitar sus constantes intentos de suicidio. Paga la mensualidad con un trabajo totalmente paradójico: matar a sueldo a ancianas, contratada por los hijos(hombres).

Leer esta introducción puede dar idea de una historia plena de dramatismo, novela negra o que se yo. Todo lejos de la realidad, no es un thriller, negro es, pero no es una novela negra al uso. Te encuentras con una mujer de curioso oficio, con un pasado y pesado dolor familiar a sus espaldas. Con un amor especial por una madre que expresa no haber querido nunca a su hija. En definitiva una protagonista con un trauma, socialmente no bien vista, a la que inicialmente cuesta acercarse ya que se define como una sicaria de viejecitas.

Para dar a conocer el corazón de la protagonista, Irene Cuevas nos da un giro de guion y la hace enamorarse de su futura víctima. Irene con mucha ironía, con un humor negrísimo consigue darnos a conocer lo más entrañable que existe dentro de la protagonista.

La relación madre-hija es el núcleo emocional, marcada por la fragilidad, la desesperación y la lucha constante de la hija por evitar el suicidio de la progenitora. Se aborda de una forma interesante la salud mental. La autora no esquiva la dureza del tema, sino que lo representa con autenticidad, aunque sin dramatismos excesivos. El trauma de la protagonista, tanto personal como familiar, se manifiesta en cada decisión y en cada diálogo, mostrando cómo la infancia y las experiencias tempranas marcan la adultez y condicionan las relaciones posteriores de cualquiera.

El dilema moral de la protagonista, enfrentada a un trabajo que le repugna pero que le permite cuidar a su madre, es uno de los motores del relato. Irene Cuevas consigue que nos cuestionemos la ética de las decisiones difíciles, la importancia del cuidado en la vejez y la complejidad de la salud mental, todo ello envuelto en una atmósfera donde la muerte está siempre presente, pero no es el único protagonista. La representación de la salud mental junto a la relación madre-hija aporta una perspectiva íntima y dolorosamente real sobre el impacto del trauma y el cuidado.

La lectura de esta novela me ha provocado emociones contrapuestas: por momentos me he sorprendido sonriendo ante el humor negro de la autora, y en otros, he sentido una profunda empatía por el sufrimiento de una protagonista sicaria. He recordado situaciones propias, como aquellas veces en que cuidar de alguien querido se convierte en una batalla diaria, y cómo la ironía escondida en esta historia puede ser un refugio para soportar el dolor. La narradora, la propia protagonista, se trata con una dureza que dificulta la cercanía inicial, pero a medida que la conocemos a través de sus relaciones con personajes como Rudy o Lucía, la ternura y la compasión emergen casi sin darnos cuenta.

 Recomiendo "Un momento de ternura y de piedad" a quienes buscan una novela que desafía prejuicios y ofrece una mirada sincera sobre la salud mental, el trauma y el cuidado en la vejez. Irene Cuevas tiene el don de despertar emociones opuestas, y eso, en literatura, es un regalo poco común. Gracias, Irene, por acercarnos a lo más humano de tus personajes y por hacerme reflexionar sobre mis propias experiencias y emociones.

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