Oxígeno de Marta Jiménez Serrano
Oxígeno, de Marta Jiménez Serrano, es una historia a la que me he acercado en formato audiolibro. Aunque la experiencia de lectura y la de escucha son distintas, en el caso de los libros de autoficción el audio resulta especialmente adecuado. Aquí es la propia autora quien parte de una vivencia personal y la narra en primera persona, de modo que escuchar el relato transmite la sensación de que es la propia Marta quien cuenta lo sucedido, llegas a percibirlo como una confesión directa. Me gusta también la exigencia de presencia a la que te obliga el audiolibro ahuyentando otros pensamientos.
En Oxígeno, la escritora relata la intoxicación por monóxido de carbono que sufrió junto a su pareja a causa de la mala combustión de la caldera del piso que acababan de alquilar. Este episodio funciona como núcleo de la narración, pero también como punto de partida para reflexionar sobre algunas de las preocupaciones más actuales: la dificultad de acceder a una vivienda digna en las grandes ciudades, los abusos del mercado del alquiler y la precariedad de muchos de los pisos que se ofrecen.
El libro no pretende abarcar más de lo necesario, pero tampoco se queda corto. No hay más, pero tampoco menos. Puede leerse tanto como un ejercicio de escritura para sanar un trauma como una denuncia de la situación de la vivienda en nuestro país. Marta explica cómo llegaron a ese piso con su pareja, el momento de la intoxicación y el posterior proceso de recuperación, junto con sus consecuencias personales. Lo hace mediante una narración de ritmo asfixiante —acorde con lo vivido—, aunque no busca el suspense. Aquello que no recuerda por el estado en el que se encontraba lo reconstruye a partir de los testimonios de su pareja y de los profesionales de emergencias y del personal médico que la atendió.
Me ha interesado la forma de narrar de Marta Jiménez Serrano, a pesar del impacto que en ella tuvo la intoxicación convierte este libro en una crónica minuciosa de lo sucedido. Utilizo el término crónica de forma total porque he percibido un intento de alejar a aquellos que nos hemos acercado a su historia. Utiliza una secuencia de datos objetivos que salpica su narración que parecen funcionar como mecanismo de distanciamiento. Es posible que este sea el libro que, según la propia autora, nunca quiso escribir, pero que terminó convirtiéndose en un salvavidas emocional para poder cerrar esa etapa.
Ya había leido a Marta en "Los nombres propios" Su estilo natural y la atención al detalle, sin perder fluidez narrativa, utilizado en Oxígeno me han resultado lo suficientemente interesantes como para querer volver a leerla en el futuro.

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