El detalle de Jesús Carrasco
He leído “El detalle” de Jesús Carrasco hasta el final. A menudo pensaba en abandonarlo. Aunque finalmente fui pasando páginas aplicando mucha disciplina, atraida por el recuerdo "Llévame a casa" por la forma brillante en que este escritor muestra lo cotidiano y los conflictos que debemos afrontar en el día a día.
El tema está tratado de manera peculiar. Un humor ácido que no he sabido posiblemente disfrutar. Felipe desea sorprender a su pareja (Leticia) con un regalo que rompa la rutina en la que se encuentra su relación y, de paso, aliviar su conciencia por todo aquello que no termina de aportar para mantenerla la vida en pareja con un buen estado de salud.
La cotidianeidad comporta dificultades en una pareja es algo que seguro todos compartimos. En “El detalle” esto se aprecia de forma evidente. La novela presenta a una pareja con bastantes años de convivencia con cierto desequilibrio en el reparto de las tareas cotidianas: la crianza de los hijos, la organización de la casa y las exigencias de dos trabajos externos a casa a los que responder. Aunque a primera vista parece que se ha establecido una división de responsabilidades de forma equitativa la realidad es sentida de forma distinta. Es un modelo de relación que no sorprende porque todos conocemos dinámicas de pareja similares a las que describe Jesús Carrasco. Donde el peso recae en la mujer. Se han subido peldaños para mejorar la organización familiar, pero todavía brillan algunos cabos sueltos.
La sorpresa ideada por Felipe para su pareja Leticia podría estar bien con un poco de escucha activa. El problema es que la construcción de regalo existe únicamente en su cabeza y le falta la empatía necesaria para percibir cuáles son las verdaderas necesidades de su pareja. Es incapaz de identificar qué regalo podría aportar un soplo de felicidad y hacer vibrar una relación que parece encontrarse en un estado de encefalograma plano. A parte de la ironía en los nombres de la pareja más adelante nos enfrentamos a las vicisitudes de un viaje low cost bastante absurdas y difíciles de tragar.
La respuesta la tengo clarísima: en el profundo rechazo que me provocaba el comportamiento del protagonista.
He mantenido la disciplina de leer este libro hasta el final porque realmente me interesaba el tema que el autor plantea. Sin embargo, el rechazo que me producía la personalidad del protagonista era absoluto. Esa sensación me llevó a hacerme muchas preguntas sobre la cotidianeidad en la vida en pareja.
Jesús Carrasco nos sitúa todo el tiempo dentro de la mente del protagonista, que además es el narrador. A través de su voz conocemos cómo vive, cómo observa a su pareja y cómo intenta revitalizar la convivencia mediante una sorpresa que se mantiene oculta hasta el final. Leer todo lo que pensaba y hacía me generaba una animadversión constante. Resulta increible la situación que ambos viven para llevar a cabo esa sorpresa y, aun así, él sigue siendo incapaz de percibir cómo la percibe ella.
He escrito demasiados spoilers y no creo que esté bien hacerlo, pero no he encontrado otra manera de explicar (o justificar) el rechazo al personaje? o a la novela? y, al mismo tiempo, por qué decidí llegar hasta el final, algo que no suelo hacer cuando una historia me molesta.
Estoy convencida de que será una lectura que despertará opiniones encontradas en algunos lectores y opiniones completamente opuestas en otros.
En cualquier caso, creo que Jesús Carrasco es un maestro a la hora de mostrar la cotidianeidad de la vida y vale la pena dedicarle atención a lo que escribe.

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