La mala hija de Pedro Martí


 Al final me dejé seducir por las numerosas recomendaciones que había leído sobre "La mala hija", de Pedro Martí. Y tengo que reconocer que, a pesar de las altas expectativas que había generado, las ha cumplido con creces. Estamos ante una novela negra con todos los ingredientes necesarios para atraparte desde las primeras páginas y hacer que te la bebas de un tirón.

Explicaré poco más de lo que cuenta la sinopsis para no romper el encanto de la sorpresa que encierra el libro de Pedro Martí. Almansa es una localidad tranquila ligada a la industria del calzado, donde desaparece Belén, la buena hija adolescente de una de las familias más adineradas del pueblo.

Las protagonistas encargadas de la investigación son dos hermanas: Paula que se quedó en Almansa, el pueblo familiar, mientras que Alma rompió con su entorno y se marchó a Madrid para trabajar. Dos hermanas enfrentadas por un profundo trauma familiar que se irá revelando poco a poco.

Durante la investigación además de visitar a la familia de Belén se habla detenidamente con el entorno de la desaparecida y especialmente un grupo de amigos del instituto, cada uno con su propia mochila y sus propias heridas. A partir de ahí se despliegan varias tramas que acompañan la investigación encomendada a las dos hermanas. 

Estas diferentes líneas argumentales giran alrededor de las vivencias de los personajes. Conforme avanzan las páginas vamos descubriendo sus traumas, sus conflictos y sus complicaciones personales. 

Con todo ello, Pedro Martí introduce giros de guion bien construidos y perfectamente coherentes con lo que se ha ido narrando, dejando en el lector una sensación constante de sorpresa. 

Solo en las últimas páginas algún desenlace puede resultar algo previsible, aunque hay que reconocer que encaja con total lógica en el conjunto de la historia.

La historia transcurre durante el invierno. Un invierno frío en el que todo el mundo espera una anunciada nevada que parece no llegar nunca y que acaba convirtiéndose casi en un personaje más de la novela. La sensación de frio es utilizada especialmente con Alma una protagonista de la que quedan muchas cosas por explicar

Como decía más arriba, toda la acción se desarrolla en Almansa, el pueblo donde creció Pedro Martí. Su Almansa, la que ha querido mostrarnos en este post de Instagram, donde el escritor nos pasea, por algunos de los escenarios más importantes de “La mala hija”.

A mi modo de ver, más allá de cumplir con nota todos los elementos que se esperan de un buen thriller, lo más destacado de la novela es la construcción de sus personajes. La ambientación, el suspense, la intriga o el ritmo trepidante están ahí, pero creo que donde realmente brilla Pedro Martí es en la forma de dibujar a cada uno de ellos.

Los personajes se definen por cómo se mueven, por lo que dicen, por lo que piensan y por lo que hacen. Por eso no sobran sus seiscientas páginas. Todos tienen algo que contar y a todos les ocurren cosas. 

A través de ellos aparecen multitud de temas tratados con distinta profundidad según el caso: la violencia de género, el bullying, los abusos sexuales a menores, la discriminación hacia las personas LGTBI, el papel de las redes sociales entre los jóvenes, la amistad adolescente, el dinero, el rechazo a la diferencia y, muy especialmente, la complejidad de las relaciones familiares, tanto entre padres e hijos como entre hermanos.

Los aspectos relacionados con los jóvenes y sus personalidades están abordados desde la cercanía y transmiten por parte del escritor un notable conocimiento de la realidad que los rodea. A pesar de su juventud, Pedro Martí, nacido en 1998, ha sabido convertir esa realidad juvenil en una ficción poderosa y tremendamente convincente.

Tengo la sensación de que buena parte del éxito de esta novela está en sus personajes más que en el propio misterio. ¿Qué opináis vosotros? ¿En un thriller valoráis más una trama llena de giros o unos personajes que resulten creíbles y ofrezcan temas de debate?

Creo que no he desvelado nada importante y espero haber despertado el gusanillo de la curiosidad para que te animes a leer esta extensa novela de más de seiscientas páginas que, sin embargo, se lee en un suspiro.


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