El mapa de un mundo nuevo de Luis Zueco
He vuelto a leer a Luis Zueco, después de que me fascinara con El tablero de la Reina. En esta ocasión, con El mapa de un mundo nuevo, avanzamos unos años en la historia. Repetimos personaje, aunque aquí encontramos a una Isabel la Católica ya asentada en el trono, profundamente preocupada por su legado y la continuidad de la corona.
Luis Zueco pone ficción a la Historia de forma muy atractiva. Consigue moverse con soltura entre los hechos históricos, despertando el interés a base de suspense y cercanía hacia personajes conocidos como Botticelli, Copérnico, Hernán Cortés, además de otorgar un papel relevante al obispo Fonseca y especialmente al navegante Cristóbal Colón.
Si en su anterior novela el ajedrez y sus reglas vertebraban la narración, en esta ocasión el protagonismo recae en los mapas: aquellos que trazaban las rutas comerciales. En una época en que su estudio era algo primordial para conocer el mundo y las mejores rutas comerciales. Los marineros conocían la importancia de estos.
La trama se desarrolla en torno a dos personajes del pueblo: María y Noah. Cada uno, viaja marcado por sus propias obsesiones, coinciden en España con la esperanza de encontrarse con Colón. Sus historias se presentan de forma alterna, capítulo a capítulo, hasta que finalmente se conocen y emprenden juntos el viaje. Sus peripecias, encuentros y dificultades impulsan el desarrollo de la narración. María está movida por el deseo de vengar a su padre, marino en la primera expedición de Colón que no volvió jamás. Mientras que Noah se siente irresistiblemente atraído por todo lo que un mapa puede revelar. A lo largo del camino también se cruzan otros viajeros muy de la época, como Anselmo y Cabezagato, un juglar y un bufón enfrentados constantemente por sus propias historias personales.
Los personajes no resultan tan atractivos como en El tablero de la Reina. Es recomendable haber leído la novela anterior antes de abordar esta, ya que, aunque no es imprescindible, creo que enriquece el punto de partida de la historia.
Nos encontramos ante una obra de casi setecientas páginas, de lectura exigente por su extensión. El ritmo narrativo pierde algo de fuerza en su último tercio, aunque puede que fuera mi cansancio lector, reconozco que la sorpresa final resulta inesperada e interesante.
A pesar de ello, la historia no se me ha hecho pesada: está narrada con cercanía y respaldada por una sólida documentación, de la que el lector puede extraer un gran valor al finalizar la lectura.
En definitiva, es una novela altamente recomendable para quienes disfrutan de la novela histórica, especialmente cuando está combinada con una atrayente ficción, aventura e intriga.
En esta entrevista publicada en Libertad digital Luis Zueco nos explica la importancia de los mapas en la época de los Reyes Católicos.

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