El nadador en el mar secreto de William Kotzwinkle
Llegué a El nadador en el mar secreto, de William Kotzwinkle, gracias a un podcast que me llevó directamente hasta este libro: https://open.spotify.com/episode/22csmLmhvPSViTLv0AEm8O. Lo que escuché ya me hizo vibrar, y no lo dudé. Hay libros que ejercen sobre mí una atracción inmediata, cuando narran la experiencia vivida alrededor de un hijo. Por eso, en cuanto escuché aquel comentario, me lancé a buscarlo. Allí descubrí que se trataba de una historia de raíz autobiográfica, nacida de una vivencia del propio escritor.
Kotzwinkle era un escritor desconocido para mí. "El nadador en el mar secreto" es un libro breve —no llega a las noventa páginas—, pero con una intensidad difícil de no sentir. Lo leí de un tirón: con el corazón encogido desde las primeras páginas, los ojos húmedos a cada paso y la necesidad de parar de tanto en tanto para respirar profundamente.
La obra narra unas horas decisivas en la vida de una pareja que sale hacia el hospital con la ilusión del nacimiento, vigilando el tiempo de las contracciones y con la bolsa del bebé revisada infinidad de veces. Sin embargo, tras cerrar la puerta de su hogar con toda la incertidumbre del futuro, regresa días después con los brazos vacíos y el alma rota.
- la fuerza con la que ocupa su lugar como padre
- la manera en que acompaña, casi en el propio cuerpo
- el dolor y el tránsito del parto que vive la pareja
- las respuestas de los profesionales que comparten con ellos el trágico momento del alumbramiento; y, finalmente,
- la fría reacción del entorno ante la pérdida de un hijo.
También es brillante la forma en que Kotzwinkle utiliza el silencio y la oscuridad del paisaje que los envuelve para reforzar la sensación de dolor, vacío y desamparo que atraviesa la historia.
💔La pareja vive en una casa aislada; el vecino más cercano queda lejos, y el trayecto en furgoneta hasta el hospital discurre por carreteras secundarias.
💔Es invierno. Todo está oscuro. Se siente el silencio. Cada detalle del paisaje parece empujar hacia esa misma sensación de soledad y de dolor que transita la pareja.
La imagen de su salida del hospital, con el pequeño cajón que contiene a su hijo, es sencillamente indescriptible. No sé cómo explicar las sensaciones que me despertó. Llego a sentir como un dolor físico en el pecho.
Aplaudo el valor del escritor al decidir compartir esta historia y acompañar, con ella, el duelo de tantos padres. Imagino que escribir “El nadador en el mar secreto” tuvo un efecto sanador, y estoy segura de que también puede serlo para quienes han vivido una experiencia semejante.
William Kotzwinkle ( Pensilvania en 1943). Un escritor con una amplia bibliografía de ciencia ficción y literatura infantil. Bastante conocido por algunos por el guión de la película E.T. El extraterrestre, lo cierto es que su obra es inmensa y abarca la ciencia ficción y la literatura infantil. Por ello resulta sorprendente “El nadador en el mar secreto” del que hablamos en esta reseña.
Una novela publicada originalmente en 1975, una pequeña novela (o más bien, un relato largo) lejos del ámbito, tema y tono de sus otros libros ya que es novela de carácter autobiográfico se sumerge en la experiencia del nacimiento y la pérdida. Kotzwinkle escribió este texto tras la trágica muerte de su propio primer hijo, transformando un dolor inmenso en una obra de una belleza, sobriedad y poesía arrolladoras.
Huyendo del melodrama, Kotzwinkle utiliza una prosa contenida y profundamente honesta para escribir un tributo al amor paternal y a la aceptación de la realidad. Es una obra que se tatúa en la piel y que nos demuestra cómo alguien capaz de escribir sobre naves espaciales o tiernos extraterrestres puede explorar, al mismo tiempo, los abismos más profundos del alma humana.
De forma sutil y con un lenguaje contenido reclama el lugar del hombre ante la paternidad y deja entrever también sutilmente que durante el parto de su pareja se podía haber mejorado bastante la atención que esta recibió. Sin convertir en ningún momento la historia explicada en una denuncia por la muerte de su hijo. El foco de la narración está colocado en otro lugar, cercano a la aceptación y la liberación que puede ofrecer la escritura ante un duelo tan doloroso como el vivido por la pérdida de un hijo.
El poder reparador de la literatura es indudable; más aún cuando nace de una narración tan bella y directa al corazón💖.


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