Pies de loto de Jane Yang
"Pies de loto” de Jane Yang es una novela oriental que destaca por sus protagonistas femeninas fuertes, capaces de enfrentarse a las dificultades que les impone la sociedad por el simple hecho de ser mujeres. Cuando elegí este libro, no imaginaba cuánto iba a disfrutarlo, tanto por lo que narra como por el modo en que Jane Yang logra transmitirlo.
Estoy convencida de que este libro será para mí uno de esos que permanecen, de los que no dejaré de recomendar a mis amigas, especialmente a aquellas que atraviesan una “sequía lectora”.
La historia se sitúa en la China del siglo XIX y alterna la narración en primera persona entre las dos protagonistas. Pequeña Flor, vendida a la poderosa familia Fong para servir a Linjing, otra niña, posee como mayor tesoro sus diminutos pies, los “lirios dorados” que su madre ha vendado y cuidado desde su nacimiento sabiendo que será el único patrimonio que puede dejarle a su pequeña. Linjing, por su parte, vive sin ese sacrificio y siente celos intensos de la dulzura y el amor que despierta Pequeña Flor en su propia madre. Los celos la llevan a tratarla con crueldad, haciendo de su vida una constante prueba. Un escándalo social sacude la familia de Linjing y la arrastra de su posición privilegiada a la más absoluta precariedad. Sin embargo, la vida de ambas adolescentes permanece unida tras la expulsión familiar de Linjing, manteniendo una relación marcada por la dependencia y la tensión.
Aunque el punto de partida de Linjing y Pequeña Flor es distinto, ambas sufren la opresión y la injusticia de una sociedad como la China del siglo XIX, experimentando dificultades y restricciones.
Pequeña Flor demuestra una admirable capacidad para luchar y defenderse ante las adversidades que le presenta la vida. Linjing, primero por su origen privilegiado y más tarde por su carácter, depende y abusa de la bondad de Pequeña Flor, llegando incluso a traicionarla de la forma más dolorosa y cruel.
Jane Yang retrata de manera brillante el contexto histórico de la China del siglo XIX, una China orgullosa de sus tradiciones pero que, para abrirse al mercado internacional, debe apartarlas u ocultarlas en ocasiones. El papel de la mujer en ese proceso de cambio social es el que menos evoluciona, y la autora muestra que ni el privilegio de nacer en una buena familia garantiza el desarrollo personal de las mujeres, quienes siguen sometidas al hombre, ya sea padre o marido.
A pesar de la dureza que afrontan las protagonistas, la novela mantiene un tono amable a lo largo de la narración. Sorprende, la ausencia de sororidad entre las mujeres, tan necesaria en situaciones extremas como las vividas por Linjing y Pequeña Flor.
Disfruto las novelas orientales para poder entrar en esas tradiciones tan lejanas y desconocidas para mi. Especialmente cuando la narrativa se extiende en el tiempo y por tanto te ofrece una visión de cambio y crecimiento de sus personajes ante el conflicto. Jane Yang extrema los detalles de la personalidad de las protagonistas utilizandolas de forma alterna como narradoras de la historia. Aunque también sus personajes secundarios estan muy bien dibujados y explicados.
Las más de cuatrocientas páginas de esta novela se leen con rapidez gracias al estilo ágil y cautivador de Jane Yang, una joven autora nacida en Saigón. Investigadora y farmacéutica que emigró junto a su familia a Australia y nos ha regalado una obra extraordinaria en su primera incursión literaria.


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