Todos aman a Clara de David Foenkinos


Como seguidora incondicional de David Foenkinos desde hace tiempo, Todos aman a Clara era una lectura obligatoria que cayó en mis manos hace apenas unos días. Esta lectura me ha hecho revisar mi lista de pendientes y he rescatado Lennon, que ya tengo en cola como audiolibro en eBiblio. Lo escucharé en ver de leer. Porque tengo una lista de pendientes imposible de hacerla avanzar ¡Ya os contaré qué tal!

He disfrutado muchísimo de esta novela. Si algo destaco es cómo Foenkinos logra construir personajes usando muy pocas palabras. Sus novelas son breves, casi minimalistas, porque parece que le bastan pocas páginas para entregarnos una historia inmensa.

La trama gira en torno a Clara, la amada hija de Alexis Koska y su ex pareja, quien tras sufrir un grave accidente de coche entra en coma y queda situada durante un tiempo en el umbral de la muerte. Esa experiencia cercana a la muerte eleva su sensibilidad de una forma casi mística. No quiero "abrir más el melón" para evitar spoilers, pero el cambio en ella se convertirá en el motor de la trama, es uno de esos giros tan alucinantes que Foenkinos suele dar a sus historias que nos deja con la boca abierta para introducirnos en otra dimensión. En este caso vale la pena decir que resulta un movimiento arriesgado donde el lector deberá decidir si se siente cómodo o no, según sus propios esquemas.

Sin embargo, la novela no se queda en seguir como se moverá la nueva Clara con ese cambio importante en su percepción sino que incorpora un canto al amor en mayúsculas: el paterno-filial, el familiar y el de pareja. Ampliándolo con la presencia de los libros y a los procesos de la escritura, al amor a la literatura y a la palabra. Todo ello condensado en apenas 200 páginas con esa maravillosa brevedad que es ya su sello de identidad. Su narrativa fluye con una agilidad envidiable: analiza situaciones extraordinarias y cotidianas con sencillez y naturalidad.

En Todos aman a Clara, el autor reparte el peso de la historia de forma magistral. El importante parece inicialmente que queda en Clara y su padre. Pero ese centro se va moviendo a otros personajes que van surgiendo y que también se hacen nuestros por la manera en que el escritor nos los muestra.

A pesar de la dureza de los hechos, el humor siempre asoma la cabeza junto a la emoción que vibra alto en cada capítulo. 

En definitiva, Foenkinos vuelve a demostrar que no hace falta gritar para conmover, ni escribir mil páginas para dejar huella y que puede realizar giros tan sorprendentes como quiera y en mi caso seguir manteniéndome fiel a su lectura.




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